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Modelo de “escuelita” en una empresa local:
el caso de Coppel S. A. de C. V.
Dr. Oswaldo del Castillo Carranza
Introducción
El presente trabajo obedece a un interés particular por dar a conocer algunos hallazgos de la investigación realizada en una de las tiendas departamentales de Coppel S. A. de C. V., misma que se llevó a cabo bajo una metodología de intervención llamada observación participante y que en este caso fue la encubierta.
La idea de realizar este trabajo primeramente fue el conocer cómo era reapropiado el modelo de cultura corporativa de la organización por los trabajadores de la empresa. Idea que se fundó por la exploración de cuatro tiendas departamentales en diferentes tiendas de la ciudad de Culiacán, Sinaloa. Exploración que indicó la existencia de fenómenos sociales que se objetivan en el piso de ventas de dichas tiendas, por ejemplo: la forma de transitar por el piso de ventas, la manera de ofrecer a los clientes por los vendedores los artículos, por la forma de vestir, por la atención a los clientes, el lenguaje utilizado, por el tipo de clientes, por la amabilidad de los gerentes, por el trato de los gerentes a los empleados, etc., todo pareció indicar que existía un modelo de enseñanza que bajaba la alta dirección hacia los subordinados con una carga ideológica orientada al servicio. De igual manera se observó el trato humano de las autoridades a los subordinados y el desempeño de ambos. Esas características resaltaban en esa sociedad empresarial debido a la fuerte manifestación de elementos, considerados por algunos teóricos, como un mejor estado del estatus de los empleados orientado hacia el mejoramiento del desempeño profesional conocido también como Desarrollo Organizacional.
Si bien Coppel S. A. de C. V., es una empresa sinaloense también lo es regional, estatal y nacional, lo que nos motiva a tratar de entender que dicho modelo organizacional de cultura corporativa se extiende más allá de un límite local, arropándose con un modelo cultural para extenderse por toda la república mexicana modelando su estructura organizacional a las diferentes culturas que coexisten en nuestro mosaico territorial nacional. Lo anterior nos lleva a conflictuar, en lo referente al análisis organizacional o a los estudios organizacionales, el hecho de haber encontrado un modelo organizacional que puede operar en distintos referentes culturales de nuestro país.
Habida cuenta de la existencia de dicho modelo, los propietarios de empresas Coppel no han escatimado esfuerzos ya sean económicos, físicos, morales y financieros para extender el modelo Coppel a otras organizaciones del campo organizacional en el que se mueve dicha estructura, tal es el ejemplo de la reciente incorporación de zapaterías Canadá y de otras empresas que se encuentran alrededor de Coppel. Muchos podrán preguntarse ¿qué es lo que ha dado resultado para el crecimiento, desarrollo y extensión del modelo Coppel? Y esta otra pregunta ¿Cómo es que la organización ha logrado consolidar su modelo corporativo cultural sin haber perdido la consistencia a pesar de las diversas culturas existentes en el mosaico cultural nacional? Con estas dos interrogantes pretendemos iniciar esta reflexión.
El modelo de la “escuelita”
La metáfora usada en este apartado llamada “escuelita” nos da una idea del cómo es entendida la organización a su interior. Cuando encontramos la categoría escuelita, no nos quedó más remedio que adentrarnos a ella. En Coppel existe un programa de enseñanza que abarca diversos programas académicos o mejor llamado los currícula, (currículo o currículum en plural). Los cursos son variados y con diversos contenidos temáticos, por ejemplo el curso rápido de ventas incluye específicamente algunos señalamientos del cómo abordar al cliente, el iniciar con la apertura de la venta, breves conocimientos sobre el sondeo y algunas cosas sobre el cierre de la venta, en tanto que el curso de ventas de una semana incluye temas desde cómo estudiar, la pre-revisión, la apertura de ventas, el sondeo, la demostración, el proceso de cierre, el manejo de las objeciones, el cierre de ventas y las confirmaciones e invitaciones al cliente para su regreso a la tienda. En dicho curso de ventas encontramos que Coppel educa a sus trabajadores para el desarrollo de sus habilidades dándoles un adecuado ambiente para poner en práctica lo aprendido en el curso en cuestión. Los empleados de Coppel al salir de la organización por diferentes causas éstos adquieren una especie de cotización en el mercado de tiendas departamentales que los hacen ser preferentes ante cualquier otra oferta laboral. Lo que significa que el trabajador que ya ha estado en tiendas Coppel ha adquirido valor.
Otro curso no menos importante y que adquiere relativa significancia es el curso de valores que la empresa otorga a todos sus trabajadores. En este curso de valores la organización se empeña en lograr que lo colaboradores identifiquen en su persona las capacidades, habilidades y virtudes que todo ser humano tiene por el solo hecho de serlo. Los gerentes son los encargados de mandar a su personal a tomar estos cursos, de lo anterior podemos inferir que son los gerentes los que mejor capacitados están en identificar a los colaboradores que más habilidades puedan desempeñar en el piso. En el curso de valores se coloca al individuo para que se descubra como persona lo que éste pueda realizar como tal. Los temas son variados y en ellos podemos ver la fuerte instrumentación con la que empresas Coppel desarrolla sus programas académicos con el propósito de mejorar la condición laboral, pero específicamente la condición como humano distanciándolo, de una cultura social ya incorporada en el empleado desde su nacimiento, de la cultura corporativa que trata la organización incorporarle al trabajador para el beneficio de ambos. Temas como: ser persona, vivir valores y virtudes, hacer familia, tener trabajo, participar en mi sociedad y ser feliz, son los temas de mayor importancia que empresas Coppel trata de incorporarles como un proceso de enseñanza-aprendizaje con el propósito de que los empleados puedan extenderlo a su sociedad o a la vida cotidiana en la que ellos subsisten.
A manera de conclusión
Es claro que el reto de alcanzar a construir una sociedad educadora no se logra solamente con buenas intensiones, sino con un esfuerzo permanente en conjunción de quienes participamos en cada ámbito social relacional, puesto que cada ciudadano trae consigo un fuerte compromiso social, no digamos de las miles de organizaciones que componen nuestro territorio cultural. Sabemos que es importante insistir en cada núcleo social que el término “educador”, aparte de ser incluyente, es participativo, pues a como lo entiende empresas Coppel otras empresas existentes en nuestro estado pudieran alejarse de los elementos mínimos para ser considerada como educadora. No basta la capacitación ni el adiestramiento, que bajo el compromiso legal y/o jurídico, las empresas se obligan a otorgarlo, sino más bien que entendiendo el término educadora las llevaría a hacer un esfuerzo por penetrar más en la parte humana de nuestra humanidad. Nuestra sociedad entera o en partes no justifica los intentos, pretendiendo con ello, no encarar las consecuencias que en el futuro pueda cobrarnos nuestra misma sociedad; Al no lograr que cada organización instrumente un programa mínimo educador que auxilie a declarar los compromisos de cada ciudadano a cumplirse en ese marco que plantea “la sociedad educadora”.
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